Me quedé petrificado por unos minutos ante el espejo sin parpadear atónito, la sangre circulaba por mis venas con más intensidad, sentía un cosquilleo por todo mi cuerpo y una sensación de adormecimiento en mis extremidades.
Una sola idea venía en mi cabeza ¿Cómo era posible que ese ser estuviera ahí adentro? Me resultaba imposible asimilar lo que mis ojos habían visto hace un momento. Respiré hondo y con mucha dificultad pude sentarme al borde de mi cama, sumí mis dedos en mi cabello y traté de aquietar los latidos de mi corazón con una respiración espaciosa y lenta, pero eso no funcionó, seguía latiendo con exceso de velocidad. ¿Quién era ella? ¿Qué hacía ahí? ¿Por cuánto tiempo ha estado?
Un mundo de preguntas fluyó en mi mente sin respuesta lógica alguna. Quizás mi insomnio había provocado aquellas visiones –Sólo es tu imaginación–.
Me recosté en mi cama y un cansancio inexplicable invadió todo mi ser, dejándome dormido en cuestión de minutos.
Aún no séla verdadera razón por la cual ella me lo regaló habiéndole gustado tanto. Cuando lo miré el 25 de diciembre en mi cuarto quedé petrificado, ¡jamás me habían regalado una cosa así! Linda dejó una nota en el espejo:
Querido Santiago:
Espero que te guste mi regalo, sé que es algo extraño pero confío en que te gustará tanto como a mí.
Cada vez que te mires en este espejo, necesito que tengas en mente una sola cosa y la guardes en tu memoria: al pararte enfrente siempre encontrarás reflejada a la persona que más quiero en este mundo.
Nunca lo olvides, te amo y siempre te amaré.
Tu mamá.
¡Qué regalo tan original y con tanto significado! Con mayor razón quedé encantado con el.
Diario me miraba en el antiguo espejo, me ayudó mucho en los momentos de afeitarme, al menos ya no recurrí al pequeño espejo que tenía y así evité varios accidentes con la navaja.
La noche posterior después del incidente de no poder dormir, tuve un sueño muy extraño; me encontraba en mi habitación sentado al borde de mi cama cuando de repente el espejo comenzó a llamarme, repetía mi nombre constantemente con una voz sumamente delicada y angelical. Al escucharla, un escalofrío recorrió mi cuerpo y me estrujó los huesos. Me acerqué al espejo y al mirarlo, mi reflejo no estaba ahí. En ese momento desperté empapado, con un frío sudor en todo mi cuerpo. Me levanté aterido y me dirigí al tocador para mojarme el rostro, necesitaba canalizar mis pensamientos a otra cosa que no fuera lo acontecido hace unos minutos.
–Sólo fue un sueño– repetía angustiosamente sin descanso y al secarme la cara me dirigí nuevamente a mi cuarto, quise comprobar que sólo había sido una espantosa pesadilla, así que tomé una bocanada de aire y me dirigí al espejo sin pensarlo dos veces…
Y ahí estaba mi reflejo como siempre, mi semblante denotaba una frágil palidez pero no había nada fuera de lo normal o extraño.
Hasta que mis ojos se cerraron por un segundo...
…Sólo un parpadeo…
…Y todo cambió…
Mi rostro ya no era el de antes, tampoco mi fisonomía, había sido remplazada por un ser sumamente divino, irradiaba luz, su belleza era inexplicable, ni las palabras más preciosas se acercarían a ese singular y único encanto.
Era una chica, la chica de mis sueños, la mujer perfecta, insuperable. Me quedé sin habla, inmóvil e hipnotizado ante su hermosura celestial, al mirar aquellos ojos de color indefinido sentí un estremecimiento en mi cabeza y claramente pude escucharmi nombre dentro de mis pensamientos.
Había sido ella… ella, me quería, me buscaba. ¿Para qué? No lo sé, lo único que comprendí en ese momento fue que tenía que ayudarla.
Su rostro era inescrutable, místico y sus labios eran como dos pequeños y frágiles pétalos de rosa que reposaban en una piel tersa y nívea, toda su figura emitía luminosidad. Al pasar los segundos, me percaté que la radiante dama no hablaba, sólo me observaba.
… Volví a parpadear…
Y la bella figura desapareció dejando mi opaco y oscuro reflejo.
Era una mañana nueva, cálida, excepcionalmente hermosa, la primavera llegó a su fin y el verano abría sus dulces y cariñosos brazos.
Me sentía consternado, sensible e incluso en mí entró un desasosiego de profunda melancolía atacando todo mi cuerpo.
Mis dedos blancos y gélidos se aferraban entre sí, reposando inquietos sobre mis piernas, dándome la sensación de contrarrestar el efecto de los rayos del sol sobre todo mi cuerpo. Me encontré absorto dentro de mi cabeza, indiferente a lo que sucedía a mí alrededor. Esa noche no dormí debido a mis múltiples y diversos pensamientos.¿Cuál era la causa de mi insomnio? Curiosamente esa misma noche me di cuenta que algo en mí había cambiado, no era el cumplir los 20 años, era un pensamiento más fuerte, una sensación guardada desde hace mucho tiempo enmi corazón.
–El amor – dije en voz alta.
Caí en un trance, pero esta vez una parte de mi conciencia quedó en alerta, no era muy bien visto permanecer en una banca sólo moviendo los labios , así que decidí regresar a casa, pensé que lo mejor era estar en mi habitación… al menos no sentiría todas esas miradas cerca de mi. Así que me levanté y me dispuse a caminar rumbo a casa.
Siempre he sido introvertido, meditabundo y callado, no tanto porque no me gustara hablar sino porque a veces pensaba tanto en mis palabras que éstas mismas me impedían entablar una platica extensa. Me aislaba en mi mundo de ideas y muy fácilmente salía de la realidad para entrar en mi propio universo. Tenía todo lo que un chico podía desear; unos padres amorosos, juventud, belleza, inteligencia, una posesión económica buena, una familia unida, un porvenir lleno de prosperidad.
Pero no lograba encontrar el componente perfecto… quizás suene algo anticuado e incluso extraño, pero al amor sólo lo he visto en películas y libros mas nunca me ha logrado atrapar. Deseaba una mujer especial la cual me dejara sin aliento al verla y acelerara los latidos de mi corazón sin ninguna explicación lógica.
Cuando entré a la casapasé por la sala sin decir una palabra a mis padres, que se encontraban en el viejo sofá, abrazados viendo las noticias. Lo primero que hice al llegar a mi habitación fue dejar mi mochila en el rincón más alejado y oscuro, me quité los zapatos rápidamente, y me acurruqué en la cama dejando que mis párpados se cerraran lentamente hasta quedarme dormido por un momento. Sin embargo eso no duró mucho, por alguna razón me encontraba inquieto, inseguro y volví a tener la sensación de angustia que había experimentado la noche anterior.
Mi habitación era espaciosa con un ventanaly un balcón en el que casi siempre salía a respirar cada vez que me sentía sofocado. Tenía un espejode un metro y medioen la pared izquierda de la esquina del ventanal. Amaba ese espejo, mi madre me lo regaló la navidad pasada, era un obsequio muy original. Linda, mi mamá, lo adquirió en una venta de garaje que habían tenido una pareja de viejitos que vivían en la casa de al lado, vendieron todas sus posesiones, no se llevaron nada con ellos, su sueño era viajar por todo el mundo y así pasar sus últimos días. Linda sabía de sus planes ya que Patricia y Raúl le tenían mucho afecto a ella y la veían como aquella hija que ellos nunca pudieron tener.
Mepregunto si no sintieron nostalgia al vender todas sus pertenencias tan antiguas y llenas de recuerdos para ellos...
A mi mama le había encantado ese espejo desde que entróa la casa así que decidió comprarlo, Patricia le dijo que era un espejo muy especial, lo habían comprado en una tienda de antigüedades en Italia y curiosamente fue a causa de un impulso por parte de ella, ya que al verlo, de igual manera quedó maravillada por su belleza.
– Es difícil encontrar espejos como éste, el señor que me lo vendió dijo que sólo había 3 copias y que éste era el original. Perteneció a la familia real de Rusia y por alguna razón extraña y desconocida término en Italia – al decir esto la anciana suspiró profundamente y sus ojos se perdieron en aquel espejo.
–No quería venderlo, pero me resulta imposible conservarlo ya-.Y con esas últimas palabras, Linda trajo aquel precioso espejo a la casa, estaba sorprendida por la cantidad de detalles que tenia alrededor: la caoba seguía muy bien conservada, no había una parte de ésta que estuviera apolillada o maltratada, los contornos eran perfectos, simétricos en ambos lados, en la parte superior tenía un grabado que jamás había visto antes; eran dos querubines, lo único que diferenciabauno del otro era un sol y una luna, el sol se encontraba del lado del querubín derecho y la luna en el izquierdo. En medio de ellos dos había un corazón que los separaba.
Pensando, dejando mis pensamientos libres, dejando mi mente volar lo mas alto posible, reflexionando, soñando y quizás, solo quizás esperando.
Cuando de repente un pensamiento surge y aparece con más fuerza que los demás…
Y daba vueltas y vueltas sin respuesta alguna… aun no existía cuando pensaba si realmente existías. Dentro de mi había una voz que susurraba: –“no solo existe, existirá ó existió… ha estado en cada momento contigo, no solo aquí, sino desde siempre”-
Te soñaba mas no te imaginaba por ahora dentro de mi mundo real… aun no.
Hasta que nuevamente ese pensamiento surge en mi interior preguntándose a si mismo ¿Dónde estas?
A veces me sentía tan sola, no en el aspecto de no estar rodeada con gente que me quisiera… si no realmente sola por no estar con mi alma gemela, con ese alguien que lograra todo sin la necesidad de hablar demasiado o tratando de hacer lo común para conquistarme.
Del cielo pedía una señal, una esperanza, solo algo que me hiciera creer, tener fe de que algún día te encontraría, de alguna forma, de la manera menos esperada, algo tenia que suceder para que nuestros caminos se encontraran, a veces me acostaba en el pasto mirando al cielo e imaginándote cerca de mi, robándome el aliento, mi respiración, quedándote con lo mas profundo de mi ser, de mis pensamientos, de mis sentimientos, quedándote junto a mi alma , como el complemento perfecto que embona exactamente con el molde de todo lo que encierra mi yo.
En algunos momentos traté de buscarte, pero había dentro de mi algo que me decía “esperal”, decidí solo mantenerte en mis pensamientos sin decir palabra alguna, y contarte dentro de mi todo, y tratando de estar día con día mejor que nunca para que cuando nuevamente nos encontráramos, fuera perfecta para ti.
¿De que manera iba a saber que eras tu? No lo se… seguramente mi corazón me lo indicaría, estaba segura de que de alguna manera lo sabría, un sentimiento, una sensación… una señal.